martes, 22 de enero de 2013

¿Llenate de recuerdos?


Llenate de recuerdos! Me pide, me obliga Lets Bonus. Llenate de recuerdos me dice, como si yo estuviera vacía, como si existiese algo – y ese algo fuesen recuerdos- que me pudiesen llenar. Como si el recuerdo no fuese sustancia inasible que se hace cuerpo, entramado complejo que nos hace ser quienes somos. Pero no, llénate me dice. Como si estuviese vacía. Como si me pudiese llenar. Y atención!, que tampoco dice “ponete un poco de recuerdos”, sino llénate, hasta el fondo, hasta el principio, que no quede espacio ni lugar. Que el vacío es peligroso, quien sabe que cosas puede generar.
Vos - recipiente vacío- llenate de esto, me dice. Y recuerdos dice, cuando me quiere vender – ofrecer mas barato, gracias Lets bonus!- un porcentaje de descuento en el revelado de una cantidad de fotos. Como si el recuerdo fuese eso, rectángulo “lleno” de pixeles que ya pocas veces se vuelve papel, material tangible, posibilidad de una huella dactilar sobre alguna sonrisa, una espalda. Llenate de recuerdos me dice, me obliga Lets bonus. Y me vende- me ofrece- un porcentaje de descuentos por una cantidad de fotos.
Pienso – recuerdo- que soy comunicadora. Pienso – recuerdo- que me he ido acercando a ser publicista, a masticar ese lenguaje cortito que abusa del imperativo.  Pero pienso – me prometo- no olvidarme nunca que el que leerá será un humano. Pienso- me imploro!- no escribir nunca algo  tan espantoso, algo tan falto de sentido.

Lorena D’Ercole

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